Aquí el despertador canta.
Aves y colibríes
- En la finca
Los colibríes visitan las flores del jardín y la mañana llega con cantos desde el bosque. Trae binoculares, un café y paciencia: el resto lo pone la finca.
Experiencias
Cada experiencia dice dónde ocurre y si hay que consultarla. Nada es un paquete cerrado ni un horario fijo: escríbenos y lo armamos con tus fechas.
Pasa dentro de la finca, a tu ritmo: pájaros, huerta, terraza, cocina, fogata y camping.
Aquí el despertador canta.
Los colibríes visitan las flores del jardín y la mañana llega con cantos desde el bosque. Trae binoculares, un café y paciencia: el resto lo pone la finca.
Manos en la tierra.
Camas de cultivo elevadas, tierra negra y un kiosco redondo al fondo. Si te provoca ensuciarte las manos, pregúntanos si hay siembra o cosecha durante tu visita.
Tu oficina tiene hamaca.
Arriba hay hamaca, mecedoras, una mesa grande de madera y vista a la selva de montaña. Sirve para leer, para no hacer nada o para trabajar unas horas con el café al lado.
El día empieza en la mesa.
El desayuno casero está incluido cada mañana y el café local se sirve todo el día. Si prefieres cocinar, la cocina compartida está equipada para ti.
Algunas noches, alrededor del fuego.
En el prado hay un círculo de piedras para hacer fogata bajo las estrellas. En el pasado la finca ha recibido encuentros con músicos de la zona; pregúntanos si hay algo previsto durante tu visita.
Dormir con el río de fondo.
Hay opciones de carpa para una y para dos personas, sobre plataforma de madera y con baño compartido. Desayuno, cocina y jardines son los mismos que disfruta toda la casa.
Lo que se conversa antes: masajes, pausas, arte y encuentros. Disponibilidad siempre por consulta; algunos ejemplos son actividades pasadas.
Un rato para soltar el cuerpo.
En nuestro perfil de Instagram mencionamos los masajes terapéuticos. Disponibilidad, quién los da y su valor se confirman por WhatsApp antes de tu visita.
Respira. Aquí nadie tiene prisa.
Los jardines y el prado tienen espacio para estirarte, meditar o practicar yoga a tu ritmo. Si te interesa una sesión guiada, pregúntanos si hay alguna posible durante tu visita.
Una casa pintada a muchas manos.
El venado del mural, las ventanas pintadas y los colores de la casa cuentan quiénes somos. Hemos hecho talleres y encuentros con la comunidad; si hay algo durante tu visita, te lo contamos.
Fuera de la finca, con operadores locales o por tu cuenta. Te orientamos; no vendemos tours ni transporte.
Palmas que tocan las nubes.
El valle de las palmas de cera, árbol nacional de Colombia, está a unos 11 km de la plaza de Salento en Willys. Te ayudamos a planear el día; la caminata la haces por tu cuenta o con operadores locales.
Del grano a la taza, en su propia tierra.
Salento está en pleno Paisaje Cultural Cafetero y varias fincas cercanas abren sus cafetales a visitantes. Te recomendamos opciones; el recorrido lo reservas directamente con cada finca.
La vereda también se camina.
En la misma vereda Boquía están las cascadas de Santa Rita y, cerca de Salento, reservas como Kasaguadua. Te orientamos según tu ritmo; las rutas dependen de la temporada y de cada operador.
A paso lento, con las manos del pueblo.
Los paseos a caballo son parte de la tradición de la zona y del Valle de Cocora. En Salento, las tiendas de artesanías llenan de color la Calle Real.
Alta montaña, con respeto y con guía.
Desde Salento, por la vereda Cocora, se llega al sector Quindío–Dulima del Parque Nacional Natural Los Nevados. Solo se entra con guía u operador registrado, seguro obligatorio y reserva previa.
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